

La tecnología de identificación por radio frecuencia (RFID en sus siglas en inglés) lleva más de treinta años en el mercado, aunque todavía hay reacciones adversas del más variado tipo –económicas, legales, sociales, etc.- para su aceptación masiva. En general la resistencia a este tipo de soluciones suele tener su origen en el desconocimiento de sus reales capacidades más que en una oposición razonada. En las líneas que siguen, pretendemos dar una semblanza general del estado del arte de esta tecnología, sus posibilidades actuales y posibles aplicaciones futuras, y sus inconvenientes en diferentes ámbitos de actuación, intentando poner las cosas en su sitio en cuanto a las resistencias –algunas fundamentadas y otras no tanto- que esta tecnología ha creado.
¿Qué es la identificación automática?
Identificación automática o auto ID, es un término amplio usado para designar un conjunto de tecnologías utilizadas por máquinas para identificar objetos. La auto identificación suele estar asociada con la captura automática de datos. Las compañías que necesitan identificar elementos diversos, capturan información relacionada con ellos y, de alguna manera, incorporan esa información en un ordenador, sin necesidad de intervención humana. El objetivo de la mayoría de esos sistemas es el de aumentar la eficiencia, reducir los errores en la entrada de datos y liberar a los empleados para que puedan realizar tareas de mayor valor añadido, tales como proveer servicio al cliente. Hay una amplia gama de tecnologías que caen bajo el paraguas del auto ID, tales como códigos de barra, tarjetas inteligentes, reconocimiento de voz, algunas tecnologías biométricas (barrido retinal, por ejemplo), OCR e identificación por radio frecuencia (RFID).
¿Qué es RFID?
Identificación por radio frecuencia o RFID es un término genérico para las tecnologías que utilizan ondas de radio para identificar de forma automática personas, animales u objetos. Hay varios métodos de identificación, pero el más común es almacenar un número de serie que identifica a la persona, animal u objeto, eventualmente unido a otra información relevante, en un microchip conectado a una antena (el chip y la antena reciben el nombre global de transceptor RFID o RFID tag). La antena permite al chip transmitir la información de identificación a un lector. El lector convierte las ondas de radio frecuencia reflejadas por el RFID tag en información digital que puede transmitirse a un ordenador para su procesamiento.
¿Cómo funciona un sistema RFID?
Un sistema RFID consiste en un emisor o RFID tag y un interrogador o lector con una antena. El lector envía ondas electromagnéticas que son captadas por un RFID tag adecuadamente sintonizado. Un RFID tag pasivo se alimenta del campo electromagnético creado por el lector, es decir no necesita una fuente adicional de energía. El chip modula las ondas recibidas y las refleja hacia el lector, que las convierte en datos digitales. Dicho sea de paso, esta tecnología utiliza la banda del espectro electromagnético de baja energía –similar a las ondas de radio de las emisiones comerciales de radio- por lo que no representan peligro para la salud.
¿RFID o código de barras?
RFID no es necesariamente mejor que el código de barras. Son tecnologías diferentes que tienen aplicaciones diferentes, con un cierto grado de solapamiento. La gran diferencia entre ambas es que el código de barras es una tecnología de visualización. Es decir, un escáner debe “ver” el código de barras para poder leerlo, lo que implica que el empleado debe orientar el código de barras hacia el escáner para que se produzca su lectura. La tecnología RFID, por el contrario, no requiere la visualización de las RFID tags, siempre que estas estén dentro del rango de lectura del interrogador. El código de barras tiene otros inconvenientes asociados a este tipo de tecnología; si la etiqueta está rota o rayada o simplemente arrugada o se ha despegado, no hay manera de leerla. Los códigos de barra estándar identifican un fabricante y un tipo de producto, pero no un producto específico; en un cartón de leche, por ejemplo, nos dará información del tipo de producto y la marca, pero no de su fecha de caducidad.
A pesar de lo dicho, es probable que RFID no reemplace a los códigos de barra en un futuro próximo. La razón deberemos buscarla en el ínfimo coste de los códigos de barra y su adecuación para ciertas aplicaciones que la harán convivir por algunos años con las tecnologías de RFID.
¿Cuán reciente es esta tecnología?
RFID es una tecnología probada que existe desde, al menos, la década de 1970. Hasta muy recientemente, sin embargo, ha sido demasiado cara y limitada para ser viable comercialmente. Pero si las RFID tags pudieran hacerse suficientemente económicas –cosa que ya empieza a suceder- podrán solucionar muchos de los inconvenientes asociados a los códigos de barra y dar respuesta a situaciones de negocio que hoy ni siquiera podemos imaginarnos. Las ondas de radio viajan a través de la mayoría de los materiales no metálicos, por lo que las RFID tags pueden empaquetarse convenientemente para superar las inclemencias del tiempo y asegurar una mayor durabilidad, además de permitir almacenar información específica relativa a cada producto y su situación en cada momento dentro de la cadena de suminstro.
Muchas compañías han invertido sumas millonarias en RFID para conseguir las ventajas competitivas que esta tecnología ofrece. Estas inversiones son realizadas habitualmente en “circuito cerrado”, es decir en el seguimiento de bienes dentro del control de cada compañía. Debido a ello todos los sistemas RFID usan tecnología propietaria: Si la compañía A pone una etiqueta RFID en un producto, en general no podrá ser leída por la compañía B, salvo que ambas hayan adquirido la tecnología RFID en el mismo proveedor. Sin embargo, muchas compañías no tienen sistemas cerrados y muchos de los beneficios de los sistemas de seguimiento de bienes aparecen al poder realizar seguimientos a lo largo de toda la cadena de suministro, entre diferentes lugares físicos e incluso diferentes países.
Pero, ¿Es la ausencia de estándares el único inconveniente que ha limitado la aceptación universal de esta tecnología? Pues, no. Otro problema en el cuál los principales proveedores de RFID están trabajando es el coste. Un lector RFID puede costar 1,000 USD o más. Una compañía puede llegar a necesitar miles de lectores para cubrir las necesidades de todas sus fábricas, depósitos y almacenes. Los RFID tags son también relativamente caros: 0,20 USD o más dependiendo del tipo de transceptor, lo que los hace poco adecuados para etiquetar miles o millones de ítems de muy bajo coste.
¿Hay un solo tipo de RFID tag?
Hay diferentes etiquetas que utilizan diferentes frecuencias de transmisión de datos, soluciones pasivas o activas, sólo lectoras o regrabables, de mayor o menor potencia, etc. La elección, como siempre, depende de la aplicación específica y la inversión necesaria.
Diferentes frecuencias, diferentes propiedades.
De la misma forma que un receptor de radio se sintoniza en diferentes frecuencias para escuchar diferentes emisoras de radio, los RFID tags y los lectores deben sintonizarse en la misma frecuencia para poder comunicarse. Los sistemas RFID usan diferentes frecuencias, pero las más comunes son la baja frecuencia (alrededor de 125 kHz). Alta frecuencia (13,56 MHz) y ultra alta frecuencia o UHF (850 a 900 MHz), usándose el rango de las microondas (2,45 MHz) para algunas aplicaciones específicas. Las diferentes frecuencias tienen diferentes propiedades de alcance, potencia y “transparencia” con respecto a diversos materiales, entre otras características, por lo que la elección de la frecuencia adecuada depende de la aplicación específica. Por ejemplo, los tags de baja frecuencia son más económicos que los UHF, requieren menos potencia y penetran mejor sustancias no metálicas. Son ideales para escanear objetos con alto contenido de humedad, tales como frutas, a corta distancia. UHF ofrece mayor rango de detección y mayor velocidad en la transferencia de datos, pero necesita mayor potencia y los materiales usuales le son más opacos. También requieren mayor direccionalidad, por lo que suelen necesitar un medio libre entre etiqueta y lector. Las tags UHF son más indicadas, por ejemplo, para escanear cajas con productos según pasan por un acceso hacia un almacén. La elección del tipo de tecnología específica es, como se ve, dependiente de muchos factores interrelacionados, lo que obliga a un estudio detallado de la aplicación deseada.
Las ondas de radio rebotan en superficies metálicas y son absorbidas por el agua a frecuencias ultra altas, lo que hace el seguimiento de productos metálicos o con alto contenido en agua, problemático. Pero un buen diseño del sistema puede superar estos obstáculos. Las etiquetas de baja y alta frecuencia trabajan mejor en productos con agua y metal. De hecho hay aplicaciones en las que RFID de baja frecuencia son insertadas en auto partes metálicas para su seguimiento a lo largo de la cadena de montaje.
Etiquetas pasivas y activas
Una etiqueta RFID activa tiene una batería, que se usa para activar los circuitos del microchip y emitir una señal al lector (de la misma manera que un teléfono móvil transmite una señal a la estación base). Las etiquetas pasivas no llevan batería. En lugar de ello, se alimentan a partir de la corriente inducida en la antena por las ondas electromagnéticas emitidas por el lector. Existen aún etiquetas semi pasivas, que usan una batería para el microchip, y la alimentación desde el lector para las comunicaciones. Las etiquetas activas y semi pasivas son útiles para seguimiento de bienes de alto valor que deben controlarse a lo largo de grandes distancias, tales como en trenes o camiones, pero pueden costar 1 USD o más, haciéndolas demasiado caras para colocarlas en ítems de bajo costo. Las compañías se están enfocando hacia etiquetas UHF pasivas, con costes de 0,50 USD por unidad en volúmenes de un millón de etiquetas o más. Su rango de lectura es del orden de medio Km. (contra 3 Km. o más en el caso de las etiquetas activas), pero son mucho más baratas y pueden desecharse con el envoltorio del producto.
Sólo lectura o regrabables
Los microchips en las etiquetas RFID pueden ser sólo de lectura o regrabables. En los microchips regrabables, se puede añadir información o reescribir sobre información existente en la etiqueta. Usualmente en estos chips puede haber parte de la información de lectura solamente; por ejemplo un número de serie o información almacenada durante el proceso de manufactura. Los chips regrabables son de utilidad en las aplicaciones en que se va agregando o modificando la información del producto durante, por ejemplo, su movimiento en la cadena de suministro o bien información de intervenciones de ingeniería o mantenimiento en garantía. En estudios etológicos con animales, se pueden insertar etiquetas RFID regrabables con información variable tal como medidas biométricas y antropométricas, vacunas o enfermedades, e informaciones fijas como nombre, mediciones iniciales y otras.
Almacenamiento de energía
La mayor parte de las etiquetas RFID pasivas reflejan las ondas electromagnéticas hacia el lector del cual las han recibido. El almacenamiento de energía es una técnica que se utiliza en algunas aplicaciones, mediante la cual la energía recibida desde el lector es momentáneamente almacenada y retransmitida a una frecuencia diferente. Este método puede mejorar el rendimiento de las etiquetas RFID pasivas notablemente.
¿Existe algún estándar universal de RFID?
Se han adoptado estándares internacionales para algunas aplicaciones muy específicas, tales como seguimiento de animales. Hay muchas otras iniciativas en estudio. La International Organization for Standardization (ISO) está trabajando sobre estándares para el seguimiento de bienes en la cadena de suministro utilizando etiquetas de alta frecuencia (ISO 18000-3) y ultra alta frecuencia (ISO 18000-6). EPCglobal, una “joint venture” creada parqa comercializar tecnologías EPC (ver más abajo), tiene su propio proceso de estándares, que se utilizó para crear los de los códigos de barras. EPCglobal elevará los protocolos EPC a la ISO para su promulgación como estándares internacionales.
En cuanto a las bandas de frecuencia, la mayoría de los países asignan la banda de 125 o 134 kHz para los sistemas de baja frecuencia y 13,56 MHz para los de alta frecuencia. En el espectro de UHF la situación es más complicada, ya que esta tecnología hizo su aparición a mediados de la década de los 90 y los diferentes países no se han puesto de acuerdo aún en qué área del espectro de UHF asignar a los sistemas RFID. Europa usa 868 MHz y los Estados Unidos 915 Mhz. Hasta recientemente Japón no permitía el uso de esta banda de frecuencias, pero está considerando abrir el canal de 960 MHz para RFID.
Muchos otros dispositivos usan el espectro de UHF, por lo que llevará aún algún tiempo hasta que los gobiernos se pongan de acuerdo en un estándar para el uso de frecuencias asignadas a RFID. Los gobiernos también regulan la potencia de los lectores con el objeto de limitar las interferencias con otros dispositivos. Algunos grupos, como el Global Commerce Initiative, intentan animar a los gobiernos a que acuerden en estos temas. Los fabricantes también intentan desarrollar sistemas que puedan trabajar en más de una frecuencia para ayudar a resolver el problema.
Algunas preguntas habituales
¿Qué es un Código Electrónico de Producto (EPC)?
Electronic Product Code o EPC fue desarrollado por Auto-ID Center como un sucesor del código de barras. Es un esquema de numeración que se usará para identificar productos según se muevan por la cadena de suministros global.
¿Cuánta información puede almacenarse en una etiqueta RFID?
Depende del fabricante y la aplicación, pero típicamente será del orden de 2.048 bytes, cantidad suficiente para almacenar información básica sobre el ítem en el que está puesta. Algunas compañías están viendo la posibilidad de utilizar una etiqueta tipo “placa de identificación”, que contenga solo un número de serie de 96 bits. Las etiquetas simples son más baratas de fabricar y más útiles para aquellas aplicaciones en que la etiqueta se destruye junto con el empaquetado del producto.
¿Qué es colisión de lecturas?
Un problema que aparece con el RFID es que la señal de un lector puede interferir con la de otro lector allí donde haya superposición de cobertura. Es lo que se llama colisión de lecturas. Una manera de evitar el problema es utilizar una técnica llamada acceso múltiple por división temporal (TDMA por sus siglas en inglés). En pocas palabras, los lectores son programados para leer a tiempos diferentes, en lugar de hacerlo en el mismo instante, lo que asegura que no interferirán entre sí. Pero ello implica que toda RFID tag en un área donde se superponen dos lectores, será leída dos veces. Por tanto el sistema deberá programarse de tal manera que si un lector lee una etiqueta específica, otro lector no leerá la misma etiqueta.
¿Qué es colisión de etiquetas?
Otro problema con los lectores ocurre cuando se leen gran cantidad de etiquetas en el mismo campo. La colisión de etiquetas puede ocurrir cuando más de una refleja la señal hacia el lector al mismo tiempo. Diferentes fabricantes han desarrollado diferentes soluciones para este problema, permitiendo que cada etiqueta sea leída en tiempos diferentes. Como todo ello ocurre en períodos de pocos milisegundos, hacia la aplicación ocurre como si fueran leídas al mismo tiempo.
¿Cuál es el rango de lectura para una etiqueta RFID típica?
El rango de lectura de etiquetas pasivas depende de muchos factores: la frecuencia de operación, la potencia del lector, interferencias de objetos metálicos o dispositivos de RF, etc. En general, las etiquetas de baja frecuencia deben ser leídas a distancias de unos 0,30 m o menos. Las de alta frecuencia, hasta 0,90 m y las etiquetas UHF de 3 a 6 m. Cuando se requieren distancias mayores, como en el caso de seguimiento de camiones o trenes, se utilizan etiquetas activas para aumentar la distancia hasta 90 o más metros.
¿Cuáles son algunas de las aplicaciones más usuales de RFID?
RFID se utiliza en un asombroso número de aplicaciones muy diversas, desde seguimiento de animales, hasta control de equipos en distribución de petróleo y sus derivados. Puede resultar un lugar común, pero las aplicaciones están limitadas sólo por la imaginación de las personas. Las aplicaciones más comunes son: el seguimiento de productos en la cadena de suministro, contenedores reusables, herramientas de alto valor y otros activos, y partes que se mueven hacia una línea de producción. RFID se utiliza también para aplicaciones de seguridad incluyendo control de acceso físico y lógico y sistemas de pago electrónico, solo para mencionar algunas.
¿Hay compañías usando RFID hoy en día?
Sí. Miles de compañías en todo el mundo usa RFID hoy para mejorar la eficiencia de sus procesos. ClubCar, un fabricante de coches de golf, usa RFID para mejorar la eficiencia en su línea de producción, Paramount Farms –uno de los mayores proveedores de frutos secos del mundo- usa RFID para gestionar sus almacenes más eficazmente, NYK Logistics utiliza RFID para mejorar el trasiego de contenedores en su mayor centro de distribución, en Long Beach, CA.
En nuestro medio merecen destacarse los casos de Caprabo con la implantación de RFID en su distribución y Mercabarna que desarrolla una aplicación RFID para la identificación electrónica en el sector bovino. Otra muestra del interés y trascendencia que la tecnología RFID está teniendo en nuestro país es la realización de la jornada sobre la tecnología de radio frecuencia que tuvo lugar el pasado martes 30 de noviembre de 2004 en Barcelona. Los organizadores de esta jornada, IDtrack y el Club de Marketing de Barcelona, contaron con la colaboración del CIDEM, la Fundació Catalana per la Recerca y el PIMEC. Se presentaron casos reales y hubo ponentes de prestigio internacional como el miembro de AutoID labs y profesor del IESE, Sr. Brian Subirana.
¿Puede usarse RFID con sensores?
Sí. Algunas compañías están combinando etiquetas RFID con sensores que detectan y registran temperatura, movimiento o incluso radiación. En un futuro próximo, las misma etiquetas de RFID que hoy sirven para seguimiento de ítems en la cadena de suministros, podrán alertar sobre condiciones de almacenamiento, estado del producto e incluso si el producto ha sido adulterado.
¿Qué son agentes inteligentes de software y dónde encajan dentro del RFID?
Los agentes de software son básicamente aplicaciones autónomas que automatizan procesos de toma de decisiones mediante el establecimiento de una serie de reglas. Son importantes para el desarrollo de la tecnología RFID, ya que los seres humanos se verán desbordados por la cantidad de información proveniente de las etiquetas de RFID y la velocidad a la cuál viene, muchas veces en tiempo real. Por lo tanto, los agentes serán probablemente usados para tomar decisiones rutinarias y alertar a empleados cuando una situación requiera su intervención. SAP y una compañía llamada BiosGroup están trabajando en un sistema automatizado de reposición de stock en el que agentes tomarán decisiones con respecto a reposición de mercadería cuando la tendencia indique una posible rotura de stock.
¿La tecnología RFID conducirá a despidos masivos de trabajadores?
RFID es una tecnología orientada al ahorro de trabajo en determinados sectores de bajo valor añadido. En tal sentido es posible que ante su adopción masiva se produzca un cierto ajuste en el mercado de trabajo. Pero esta transición puede llevar aún varios años para concretarse y será seguramente gradual, además de, como toda nueva tecnología, contribuir a la creación de nuevos puestos de trabajo y la redefinición de los actuales que se vean afectados. Por todo ello, parece poco probable que la adopción de RFID vaya a tener como consecuencia un desplazamiento de trabajadores a gran escala. No olvidemos el ejemplo de Internet, que contribuyó a crear nuevos puesto de trabajo desde desarrolladores Web hasta empleados de almacén dedicados a la gestión de inventario en empresas on-line como Amazon.com.
Cuestiones sociales y legales. Hablan los consumidores.
Los portavoces de los consumidores han expresado sus dudas y temores sobre el mal uso de esta tecnología que gobierno, comercios y aún los delincuentes puedan hacer e invadir así la privacidad de los ciudadanos. Algunas de estas cuestiones quedan esbozadas a continuación.
¿Permitirá RFID a las compañías llevar un control de lo que los consumidores compran?
No está claro aún qué tipo de información las compañías registrarán. Pero sí está claro que muy probablemente será del mismo tipo que la que obtienen hoy en día cuando los consumidores compran mediante tarjeta de crédito o de fidelización. Se prevé que los productos tendrán en su envoltorio una etiqueta RFID que contendrá un EPC. Las compañías usarán esta identificación para seguimiento de los productos en la cadena de suministro. Es importante distinguir un cartón de leche de otro, a causa de sus diferentes fechas de caducidad, pero no parece de gran utilidad saber que producto específico un cliente ha comprado. Las compañías desean saber el tipo de producto que la gente compra, de manera de poderles vender otros productos que coincidan con sus gustos y ya obtienen esta información de los códigos de barras.
¿Qué información se almacena en las etiquetas RFID?
Las etiquetas que están planificando implantar la mayor parte de las compañías a corto plazo, en la cadena de suministro y en el empaquetado de productos para el consumo, contendrán solo un Código Electrónico de Producto (EPC), que consiste en un número de serie único que identifica al fabricante, el tipo de producto y una serie de números que identifican la unidad en particular. El EPC se asociará con datos residentes en bases de datos disponibles en línea. Parte de la información sobre el ítem podrá ser accesible a todos (cómo qué producto es), pero otro tipo de información, como por ejemplo dónde ha sido hecho y cuando, podrán ser sólo visibles para quien el fabricante decida, de manera de preservar información que pueda beneficiar a su competencia.
¿Podrán desactivarse las etiquetas RFID antes de que el consumidor salga de la tienda?
Sí. Esto se conoce como el comando “kill”. El lector envía un código a la etiqueta que la apaga permanentemente. Cuando los sistemas RFID estén completamente desplegados en las tiendas y la mayoría de los productos tengan estas etiquetas en sus envoltorios, cada caja tendrá un lector RFID que podrá anular las etiquetas, de la misma manera que se anulan los dispositivos de seguridad en un gran almacén al comprar un producto de precio elevado. En una etapa intermedia, probablemente las empresas instalen quioscos cerca de la salida de las tiendas para que los consumidores que así lo deseen puedan anular las etiquetas. Los productos tendrán símbolos que indiquen la presencia de etiquetas RFID, de tal forma de alertar a los consumidores de su existencia y que éstos puedan eliminarlas o exigir su anulación en la tienda.
¿Se pueden reactivar las etiquetas?
EPCglobal, la organización sin fines de lucro que está desarrollando estándares para el uso de la tecnología EPC, ha estipulado que todas las etiquetas EPC deben tener la capacidad de permitirles inutilizarse a través del comando “kill”. Esto tiene como finalidad impedir que alguien pueda reactivar una etiqueta permitiéndole el seguimiento de una persona sin su consentimiento. Evidentemente, siempre es posible que un error de diseño pueda permitir esta reutilización, pero no ha sido encontrado hasta la fecha. No debemos olvidar que el uso fraudulento de la tecnología siempre es posible –sólo tenemos que recordar la existencia de antivirus, cortafuegos, detectores de intrusiones, etc.-, pero también ello genera nuevas tecnologías que permiten una eficaz defensa.
¿Cuán grande puede ser una etiqueta RFID?
Las etiquetas RFID pueden ir desde el tamaño de un grano de pimienta hasta el de un ladrillo. El tamaño depende de características tales como: si la etiqueta usa una batería o no, el tamaño de la antena (qué rango de lectura se precisa) o el tamaño del producto donde se instalará.
¿Se pueden esconder las etiquetas RFID en productos para el consumo?
Las etiquetas RFID pueden leerse a través de envoltorios no metálicos, por lo que pueden fácilmente incluirse dentro de productos o paquetes. Sin embargo, resulta poco probable que las compañías deseen esconder las etiquetas de sus productos, ya que podrían ser fácilmente hallados.
En particular ¿Se pueden coser en prendas de vestir?
Claro que sí. Hay compañías que fabrican etiquetas RFID encapsuladas en plásticos protectores. Estas etiquetas están diseñadas para ser utilizadas en el negocio de limpieza y alquiler de uniformes. Son típicamente etiquetas de 13.56 MHz, que tienen un rango de lectura de menos de un metro. Hoy en día no hay manera de incluir una etiqueta de este tipo en la ropa y que sea indetectable para el consumidor. Las compañías que están probando esta tecnología (como Benetton, por ejemplo) para controlar las prendas de vestir a lo largo de la cadena de suministro, están poniendo el transceptor RFID en una etiqueta colgante que el consumidor corta antes de usar la ropa.
¿Se puede insertar RFID en billetes de curso legal?
Si bien es posible, ningún país parece haber utilizado RFID de ésta forma. La compañía de alta tecnología japonesa Hitachi ha desarrollado un chip RFID minúsculo, llamado el “mu-chip”, diseñado para ayudar a los gobiernos a impedir la adulteración de pasaportes y otros documentos. Se han conocido informes que indican que la Unión Europea y Japón estarían considerando la posibilidad de incluir este tipo de chips en billetes de alta denominación, si bien altos cargos del Banco Central Europeo y del Banco de Japón han manifestado que no existen planes para usar la tecnología RDIF en billetes en este momento. Si bien técnicamente posible, no está claro los beneficios de esta tecnología puedan compensar los elevados costes de su implantación masiva para prevenir el fraude monetario y en materia de seguridad. También, muy probablemente, se levantarían voces contrarias a esta aplicación desde asociaciones civiles y legales que abogan por el mantenimiento de la privacidad de las personas e instituciones privadas.
¿Qué tipo de datos desean recabar las compañías?
Las compañías están interesadas hoy en día en la utilización del RFID en la cadena de suministro. El objetivo principal es su utilización con el objetivo de asegurarse qué habrá productos disponibles cuando otras compañías deseen comprarlos. Se prevé que “estanterías inteligentes” (estanterías con lectores RFID) avisarán al personal idóneo cuando las existencias sean bajas. También se espera que RFID pueda usarse para reducir el robo, por medio de alertas cuando el movimiento en los estantes sea inusual.
¿Existen leyes que gobiernen el uso del RFID?
En la mayoría de los países no existen leyes específicas que regulen el uso del RFID. En muchos casos existen leyes generales acerca de los datos privados (LOPD en España) y cómo debe ser regulado su uso, almacenamiento y difusión. En algunos estados de USA se está trabajando en la promulgación de leyes que tratan aspectos específicos del RFID, como el barrido subrepticio de etiquetas RFID con intenciones delictivas.
¿Será posible que en el futuro un delincuente pueda leer EPCs en objetos de valor para poder decidir dónde robar?
En primer lugar las compañías tienen intenciones de utilizar RFID en el empaquetado de los productos y no en los productos en sí. Las personas que compren esos objetos deberán tener la posibilidad de cancelar (comando “kill”) las etiquetas antes de salir del comercio. Sin embargo, si el producto tiene una etiqueta RFID podrá ser leída, aunque muy probablemente desde muy corta distancia (menos de 0,3 m.). El delincuente deberá saber asociar los códigos EPC a un producto de alto valor en particular y contar con la tecnología adecuada. Todo ello, además de ser improbable, no parece aportar más información al delincuente que la simple inspección ocular.
¿Podrán usar los gobiernos la tecnología RFID para espiar a sus ciudadanos?
Si las compañías deciden colocar etiquetas RFID en productos, los consumidores deciden no eliminarlas y la legislación no evoluciona para proteger la privacidad de las personas, será posible que los gobiernos puedan utilizar esta tecnología para fines de seguimiento y espionaje. Sin embargo, además de tener que tener acceso a la base de datos relativa a EPCs, los ciudadanos podrían fácilmente evitar ser seguidos; Los lectore RFID deben emitir ondas de radio, que pueden ser detectadas y bloqueadas, amés de que las etiquetas pueden ser destruidas o canceladas.
¿Las etiquetas RFID pueden leerse desde satélites?
Las etiquetas pasivas que las compañías esperan poder introducir en la cadena de suministro en productos al consumo no pueden ser leídas a distancias superiores a unos 5 m. Las etiquetas RFID activas de gran tamaño podrían ser leídas desde satélites si el ruido de radio frecuencia no es alto y la señal es suficientemente fuerte.
Consideraciones finales
La tecnología RFID es un avance natural en la identificación de productos y partes usando las tecnologías de la información y las comunicaciones. Como toda nueva tecnología, las aplicaciones irán creciendo y diversificándose, alcanzando, en algunos casos, tal vez resultados controvertidos como los relacionados con los de la privacidad de las personas. Es por ello que los gobiernos y las asociaciones privadas pueden y deben entender y seguir el desarrollo de este tipo de tecnologías sin que ello signifique una limitación al avance tecnológico. Las ganancias derivadas de una mayor eficiencia serán en gran parte para las empresas que implanten este tipo de tecnología, pero también podrán y deberán llegar al consumidor, ya que las compañías podrán repercutir su disminución de costes en menores precios al público con el objetivo de ganar cuota de mercado a expensas de las compañías menos eficientes.
Si bien esta tecnología se desarrolló alrededor de la cadena de suministro, las aplicaciones reales disponibles hoy en día abarcan campos muy diversos: En la industria del automóvil se incluyen lectores RFID en la columna de dirección de los automóviles como elemento de seguridad para identificar sólo la llave correcta; pago de peajes; control contra la adulteración de productos perecederos para el consumo o productos farmacéuticos; pago de gasolina mediante tarjeta de crédito y muchos más.
RFID es una tecnología novedosa y de rápido desarrollo y estamos seguros que las aplicaciones más revolucionarias están aún por encontrarse, contribuyendo al desarrollo y a la riqueza de empresas y consumidores.
C.A.R. (© 2004)
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